Ron Baron: la filosofía de inversión que convirtió el largo plazo en su mayor ventaja

Ron Baron es uno de los inversores estadounidenses más conocidos por su defensa de la inversión a largo plazo.

Nacido en 1943, estudió Química y trabajó como examinador de patentes antes de iniciar su carrera como analista en Wall Street en 1970.

Durante sus primeros años recomendó compañías como Walt Disney, McDonald’s, Nike, Hyatt o Federal Express. Sin embargo, cuando muchas de ellas duplicaban o triplicaban su precio, solía recomendar vender.

Con el tiempo comprobó que varias continuaban creciendo después de haber salido de ellas.

Aquella experiencia le hizo replantearse su forma de invertir: si confiaba en su análisis y permanecía invertido durante más tiempo en grandes compañías, los resultados podían ser muy diferentes.

En 1982 fundó Baron Capital, construyendo su estrategia alrededor de una idea que sigue definiendo a la firma más de cuatro décadas después: invertir a largo plazo en compañías en crecimiento, con ventajas competitivas y buenos equipos directivos.

A continuación, repasamos los seis principios que definen la filosofía de inversión de Ron Baron:

1. Pensar a largo plazo

Baron analiza las acciones como participaciones en empresas y busca negocios cuyo valor pueda crecer significativamente con el paso de los años.

El objetivo es centrarse en la evolución del negocio a largo plazo y no en las fluctuaciones diarias de su cotización.

2. Investigar profundamente antes de invertir

La investigación fundamental es uno de los pilares de Baron Capital.

Antes de invertir, estudian en profundidad el negocio, su mercado, sus competidores, sus clientes y las personas que lo dirigen.

3. Buscar crecimiento y ventajas competitivas

Baron busca compañías con oportunidades significativas de crecimiento y ventajas competitivas duraderas.

La combinación de ambos factores puede permitir que una empresa mantenga un crecimiento elevado durante largos periodos de tiempo.

4. Invertir también en las personas

Para Baron, los números no son suficientes.

La calidad, integridad y capacidad de los directivos son factores fundamentales a la hora de analizar una compañía y valorar sus posibilidades de crecimiento a largo plazo.

5. El precio de compra importa

Una buena empresa no tiene por qué ser una buena inversión a cualquier precio.

Por eso, además de analizar la calidad y las perspectivas del negocio, Baron Capital también tiene en cuenta la valoración antes de invertir.

6. Investigar no termina después de comprar

Comprar una acción no significa olvidarse de ella.

Baron Capital continúa investigando las compañías durante toda la vida de la inversión para comprobar que se mantienen el crecimiento, las ventajas competitivas, la calidad de la dirección y el resto de elementos que sustentaban la tesis inicial.

Tesla: un buen ejemplo de su filosofía

Probablemente pocas inversiones representan mejor la manera de invertir de Ron Baron que Tesla.

Baron y su equipo conocieron a Elon Musk en 2010, durante el roadshow de la salida a bolsa de Tesla. En aquel momento consideraron que sus planes eran más esperanzadores que plausibles y únicamente uno de sus fondos realizó una pequeña inversión.

Pero siguieron estudiando la compañía.

Durante los años siguientes visitaron las fábricas de Tesla y mantuvieron conversaciones frecuentes con sus directivos. En 2014, cuando las ventas del Model S comenzaron a aumentar significativamente, Baron reconoció que su valoración inicial sobre las posibilidades de Musk había sido equivocada.

Entre 2014 y 2016, Baron Capital compró aproximadamente 400 millones de dólares en acciones de Tesla.

El caso resume bien su filosofía: investigar, estar dispuesto a cambiar de opinión cuando los hechos lo justifican y pensar a largo plazo.

Conclusión

La historia de Ron Baron deja una reflexión especialmente interesante.

Durante sus primeros años en Wall Street vio cómo algunas de las compañías que había recomendado vender después de duplicar o triplicar continuaban creciendo durante mucho tiempo.

Aquella experiencia acabó transformando su manera de invertir.

Desde entonces, su filosofía se ha basado en investigar profundamente, buscar compañías con capacidad para crecer durante muchos años y, mientras los motivos que llevaron a invertir continúen intactos, pensar a largo plazo.

Porque encontrar una gran empresa es difícil.

Entenderla de verdad también lo es.

Pero incluso después de conseguir ambas cosas queda una última parte, quizá la más complicada:

darle tiempo.

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