Tom Russo y la filosofía Capacity to Suffer: cómo invertir a largo plazo en empresas extraordinarias
Tom Russo es uno de los inversores más respetados del mundo dentro del quality investing. Socio y gestor en la firma Gardner, Russo & Quinn, ha construido su reputación invirtiendo durante décadas en algunas de las mejores compañías globales, especialmente aquellas con marcas fuertes, control familiar y una clara orientación al largo plazo. Más que por la rentabilidad a corto plazo, Russo es conocido por su capacidad para identificar negocios capaces de crear valor durante generaciones.
A lo largo de su carrera, Tom Russo ha desarrollado y popularizado una idea clave que resume su forma de entender la inversión: el capacity to suffer. Esta filosofía no se centra solo en analizar balances o márgenes, sino en comprender qué empresas están dispuestas (y son capaces) de sacrificar beneficios hoy para construir ventajas competitivas mucho más sólidas mañana. Su enfoque ha influido profundamente en inversores que buscan compañías capaces de componer capital durante décadas.
A continuación explicamos en qué consiste esta filosofía de inversión conocida como capacity to suffer:
1. Sacrificar beneficios a corto plazo para ganar poder a largo plazo
Las empresas con capacity to suffer aceptan márgenes más bajos en el presente porque están invirtiendo de forma intensa en su futuro. Esto puede traducirse en mayores gastos en marketing, innovación, distribución o expansión internacional. El resultado es dolor a corto plazo, pero una posición competitiva mucho más fuerte con el paso de los años.
2. Inversión constante en marca y crecimiento
Tom Russo da mucha importancia a las marcas globales. Construir una marca sólida requiere tiempo, dinero y paciencia. Durante años, estas inversiones pueden parecer poco rentables, pero acaban generando un enorme poder de fijación de precios y una relación muy sólida con el consumidor.
3. Control familiar y visión de largo plazo
Uno de los pilares del capacity to suffer es la estructura accionarial. Las empresas controladas por familias o fundadores suelen pensar en décadas, no en trimestres. Esto les permite soportar periodos prolongados de menor rentabilidad sin abandonar su estrategia ni ceder a la presión del mercado.
4. Reinversión del capital en lugar de dividendos prematuros
Russo prefiere compañías que reinvierten sus beneficios internamente a altos retornos en lugar de repartir dividendos demasiado pronto. Esta reinversión continua es la base del crecimiento compuesto y suele ser incomprendida por inversores impacientes.
5. El sufrimiento también es del accionista
No solo sufre la empresa. El accionista también debe soportar caídas en la cotización, años de bajo rendimiento relativo o la sensación de estar “equivocado”. Para Tom Russo, esta capacidad psicológica de aguantar es una de las mayores barreras para obtener grandes resultados a largo plazo.
Conclusión
La gran aportación de Tom Russo no ha sido descubrir empresas de éxito, sino explicar por qué invertir en ellas es tan difícil. El capacity to suffer nos recuerda que el verdadero largo plazo no se mide en años, sino en la capacidad de soportar incomodidad, dudas y resultados mediocres temporales. Para el inversor paciente, esta filosofía ofrece una de las vías más sólidas para construir riqueza de forma consistente y duradera.