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Haz crecer tu patrimonio de forma pasiva.
En el episodio anterior analizamos cómo construir una cartera para un perfil conservador. En esta ocasión damos un paso más y nos centramos en aquellos inversores que buscan maximizar la rentabilidad a largo plazo, asumiendo para ello una mayor volatilidad.
A lo largo del podcast hablamos sobre cómo construir una cartera sólida de renta variable, qué aspectos conviene tener en cuenta al diseñarla y qué estrategias pueden ayudar a optimizarla de forma pasiva sin perder de vista el horizonte de largo plazo.
A continuación, resumimos las principales ideas tratadas durante el episodio:
La superioridad histórica de las acciones:
Se destaca que el mercado de acciones ha sido, con datos históricos, el activo más rentable a largo plazo. Esto se debe a que los índices están compuestos por empresas reales que crecen en valor y actúan como el mejor refugio contra la inflación.
Inversión a través de gestión pasiva:
Para obtener el máximo rendimiento sin complicaciones, se recomienda el uso de fondos de gestión pasiva o ETFs. Estos vehículos permiten replicar índices como el S&P 500 o el IBEX 35, asegurando que siempre se esté invertido en las empresas líderes, ya que las "malas" salen del índice y entran las "buenas" automáticamente.
Diversificación geográfica y mercados emergentes:
No es necesario limitarse al mercado estadounidense. Se propone diversificar con renta variable de Europa y mercados emergentes como India, México o Brasil, que pueden experimentar crecimientos muy interesantes en los próximos años.
El potencial de las Small y Mid Caps:
Históricamente, las empresas de pequeña y mediana capitalización han sido más rentables que las grandes compañías a muy largo plazo. Aunque son más volátiles y han sufrido recientemente por la subida de tipos, incluirlas en la cartera ayuda a capturar mejores rendimientos en distintos momentos del ciclo económico.
El índice S&P 500 Equal Weight:
Ante la altísima concentración actual del S&P 500 tradicional (donde unas pocas empresas pesan el 30-40%), se sugiere valorar el índice equiponderado. Este reparte la inversión por igual en todas las compañías, reduciendo el riesgo de que la cartera dependa excesivamente de los líderes actuales, que suelen cambiar cada década.
Estrategia híbrida 80/20 para aprendizaje:
Para quienes buscan un extra de rentabilidad, se plantea una cartera compuesta por un 80% de fondos indexados y un 20% de inversión en acciones directas. Esto permite al inversor iniciarse en el análisis de empresas concretas de forma progresiva sin comprometer todo su patrimonio.
La importancia de mantenerse invertido:
El factor clave para materializar estas rentabilidades es la disciplina a largo plazo. Es fundamental evitar las ventas por pánico durante las correcciones del mercado y no dejarse llevar por narrativas catastrofistas, manteniendo un horizonte de inversión de 20 o 30 años
La cartera que sobrevive a cualquier crisis.
Este video titulado "La cartera que sobrevive a cualquier crisis", marca el inicio de una serie de tres episodios dedicada a explorar diferentes estrategias de inversión según el perfil de riesgo de cada persona. En esta primera parte, Santi y Pablo se centran en el perfil conservador o defensivo, diseñado para personas que buscan proteger su capital frente a la inflación y minimizar la volatilidad, incluso si esto implica obtener rentabilidades más modestas.
A continuación, enumeramos los puntos más importantes tratados en el podcast:
Definición de objetivos y perfil de riesgo:
Antes de elegir una cartera, es indispensable determinar el objetivo de inversión y el nivel de volatilidad que se está dispuesto a tolerar. La "mejor" cartera es aquella que el inversor puede mantener a largo plazo sin abandonar la estrategia durante las correcciones del mercado.
La cartera clásica 60/40:
Analizan la estrategia tradicional compuesta por un 60% de renta variable y un 40% de renta fija. Mencionan que, aunque es un estándar histórico, en 2022 demostró su vulnerabilidad cuando ambos tipos de activos cayeron simultáneamente, algo que no ocurría de forma tan acusada desde 1979.
Estrategia de diversificación amplia (estilo Ray Dalio):
En el podcast proponen una alternativa más diversificada que incluye un 30% de renta variable estadounidense, un 10% de renta variable internacional, un 30% en bonos de largo plazo, un 15% en bonos de corto/medio plazo y un 15% en oro o materias primas. Esta mezcla busca que los activos funcionen de forma distinta en diferentes escenarios económicos (inflación, recesión o crecimiento).
Reducción del drawdown (caída máxima):
El principal beneficio de la diversificación es reducir la volatilidad y el drawdown. Mientras que una inversión concentrada en el S&P 500 ha llegado a sufrir caídas del 51%, una cartera superdiversificada puede limitar esa caída máxima a aproximadamente un 21%, lo cual es mucho más gestionable a nivel emocional.
El "precio" de la estabilidad:
En el video aclaran que una menor volatilidad conlleva generalmente una menor rentabilidad. Por ejemplo, desde 1987, mientras el S&P 500 tuvo una rentabilidad anualizada del 11,31%, una cartera altamente diversificada rindió un 8% anual.
Comprensión de los activos subyacentes:
Enfatizan que no basta con seguir una fórmula matemática; el inversor debe entender qué activos está comprando. Se pone como ejemplo el año 2021, cuando la renta fija no tenía sentido debido a los tipos de interés negativos, lo que sugería que era mejor mantener efectivo o materias primas en su lugar.
Adaptación según la etapa vital:
La elección de la cartera también debe considerar la edad y la esperanza de vida del inversor, ajustando los niveles de riesgo según se necesite mayor protección o crecimiento del patrimonio