En el mundo de la inversión, muchos buscan tener una idea brillante o descubrir una oportunidad antes que nadie.
Pero ¿y si una de las mejores estrategias fuera, precisamente, no intentar inventar nada?
Eso es lo que defiende Mohnish Pabrai, un inversor de origen indio que ha construido su filosofía siguiendo los principios de Warren Buffett y Charlie Munger.
Y lo más curioso es que nunca ha ocultado su intención de copiar las mejores ideas de otros inversores. Al contrario, considera que es una de las decisiones más inteligentes que podemos tomar.
Nacido en la India en 1964, Pabrai se trasladó a Estados Unidos, donde comenzó su carrera en el sector tecnológico.
En 1990 fundó TransTech, una empresa de consultoría informática que puso en marcha desde su casa con 30.000 dólares de sus ahorros y aproximadamente 70.000 dólares de deuda. Diez años después, había conseguido desarrollar un negocio que superaba los 20 millones de dólares de facturación anual.
En 1999 fundó Pabrai Investment Funds, inspirado en la filosofía de Warren Buffett.
También es autor de The Dhandho Investor, un libro en el que explica cómo buscar oportunidades con un gran potencial de rentabilidad y un riesgo de pérdida limitado.
Veamos seis de sus principales lecciones de inversión:
1. No necesitas reinventar la rueda
Una de las ideas más características de Pabrai es su defensa de aprender de quienes ya han demostrado que saben hacer las cosas bien.
¿Por qué empezar desde cero cuando podemos estudiar las decisiones de algunos de los mejores inversores de la historia?
Para él, copiar buenas ideas no es una muestra de falta de creatividad, sino de inteligencia.
Eso sí, existe una diferencia fundamental entre aprender de otros y seguirlos ciegamente.
No se trata de comprar una empresa simplemente porque la tenga otro inversor, sino de comprender por qué la ha comprado.
2. Cara, gano; cruz, no pierdo demasiado
Esta expresión, que Pabrai popularizó en el mundo de la inversión, resume una de las ideas centrales de su filosofía Dhandho.
Busca oportunidades en las que el potencial de beneficio sea considerable y las posibles pérdidas estén relativamente limitadas.
La clave no está únicamente en cuánto podemos ganar, sino también en cuánto podemos perder si nos equivocamos.
3. Haz pocas inversiones, pero con convicción
En un mercado donde constantemente aparecen nuevas oportunidades, puede resultar tentador estar comprando y vendiendo acciones.
Pabrai defiende una filosofía muy diferente: hacer pocas inversiones, de mayor tamaño y con poca frecuencia.
Eso sí, esta estrategia exige un profundo conocimiento de los negocios y asumir los riesgos que supone concentrar el capital.
No se trata de invertir constantemente, sino de saber esperar hasta encontrar una oportunidad que realmente merezca la pena.
4. Una buena empresa no siempre es una buena inversión
Podemos encontrar una compañía extraordinaria, con excelentes productos, ventajas competitivas y un equipo directivo excepcional.
Pero eso no significa necesariamente que sus acciones sean una buena inversión.
Todo depende, entre otras cosas, del precio que paguemos.
Por eso Pabrai concede una gran importancia al margen de seguridad: intentar comprar un negocio por debajo de su valor intrínseco estimado.
En bolsa, acertar con la empresa es importante. Pero acertar con el precio también lo es.
5. No confundas incertidumbre con riesgo
Una empresa puede atravesar un periodo complicado, presentar resultados decepcionantes o sufrir importantes caídas en bolsa.
Pero eso no significa necesariamente que estemos ante una mala inversión.
Pabrai distingue entre la incertidumbre a corto plazo y el riesgo de sufrir una pérdida permanente de capital.
La dificultad está en determinar si los problemas son temporales o si existe un deterioro real del negocio.
Porque una caída en bolsa no convierte automáticamente una empresa en una oportunidad.
6. Aprende de tus errores y sigue mejorando
Con los años, Pabrai ha ido evolucionando como inversor, concediendo cada vez más importancia a la calidad de los equipos directivos, las ventajas competitivas y la capacidad de asignar capital.
También ha explicado cómo utiliza listas de comprobación para intentar evitar errores recurrentes antes de tomar decisiones de inversión.
Una práctica que refleja la importancia que concede al aprendizaje continuo.
Porque tener experiencia no significa dejar de cometer errores, sino aprender de ellos para intentar no repetirlos.
El almuerzo de 650.100 dólares con Warren Buffett
Y para terminar, una anécdota que refleja bastante bien la personalidad de nuestro protagonista.
En 2007, Mohnish Pabrai y su amigo, el también inversor Guy Spier, ganaron una subasta benéfica para almorzar con Warren Buffett.
¿El precio?
650.100 dólares.
Sí, habéis leído bien.
Más de 650.000 dólares por sentarse a comer con uno de los inversores más famosos de la historia.
El encuentro tuvo lugar el 25 de junio de 2008 en el restaurante Smith & Wollensky de Nueva York, y el dinero recaudado se destinó a la organización benéfica Glide.
Para muchos, pagar semejante cantidad por un almuerzo podría parecer una auténtica locura.
Pero para Pabrai y Spier, la oportunidad de conversar personalmente con Buffett y aprender de su experiencia tenía un valor extraordinario.
De hecho, uno de los principales motivos de Pabrai para asistir era agradecer personalmente a Buffett todo lo que había aprendido de él.
Y, en cierto modo, esta anécdota resume perfectamente su filosofía.
No necesitaba demostrar que podía descubrirlo todo por sí mismo.
Prefería aprender de quienes llevaban décadas recorriendo el camino que él quería seguir.
Una última reflexión
La historia de Mohnish Pabrai nos recuerda que invertir bien no siempre consiste en ser el más original, el más rápido o el primero en descubrir una oportunidad.
A veces, consiste en estudiar lo que ha funcionado, comprender por qué ha funcionado y tener la disciplina necesaria para aplicar esas enseñanzas.
Eso sí, aprender de los mejores no significa renunciar al criterio propio.
Porque, al final, cada inversor debe ser capaz de entender sus decisiones y asumir sus consecuencias.
Quizá una de las mayores ventajas que podemos tener como inversores no sea saber más que los demás, sino estar dispuestos a seguir aprendiendo de ellos.