La volatilidad no es el riesgo
Cómo evitar los errores que arruinan tus inversiones
Invertir no consiste en ser más listo que los demás, sino en cometer menos errores.
Esta es una de las grandes ideas de Charlie Munger sobre la inversión en bolsa.
Tan sencilla de entender como difícil de aplicar.
¿El motivo?
Nuestras emociones y la debilidad psicológica de la mayoría de los inversores.
La evolución del precio de las empresas en las que invertimos condiciona constantemente nuestro juicio.
Si la rentabilidad es positiva, tendemos a pensar que todo va bien.
Sin embargo, cuando la rentabilidad es negativa, o simplemente deja de ser positiva, empiezan las dudas.
Pongamos un poco de contexto.
Antes de invertir en una compañía, pongamos la empresa AA, el inversor, tras analizarla detenidamente, concluye que el mercado no es eficiente. Cree que Mr. Market se equivoca y que la capitalización bursátil está muy por debajo del valor presente y futuro del negocio.
En consecuencia, decide invertir.
Pasados unos meses, o incluso algunos años, los resultados empresariales son buenos. La cultura corporativa, las ventajas competitivas, el mercado potencial… todos los argumentos que justificaban la inversión se mantienen intactos o incluso han mejorado.
Sin embargo, ahora tiene dudas.
¿Por qué?
Porque a corto plazo no está ganando dinero.
O no tanto como antes.
¿Pero no pensaba que Mr. Market no es eficiente?
Sí.
Pero ahora está dejando que Mr. Market influya en su comportamiento.
Poco a poco, se está convirtiendo en él.
La psicología le está jugando una mala pasada.
Antes de invertir, se veía como un verdadero inversor con mentalidad empresarial.
Mientras había beneficios, se sentía un auténtico propietario del negocio.
Sin embargo, cuando llegan precios poco favorables, las convicciones y el compromiso a largo plazo empiezan a desvanecerse.
Este inversor se está transformando en Mr. Market.
Un maníaco-depresivo.
Ineficiente.
Especulativo.
Pero…
¿Cómo evitar caer en su trampa?
Entendiendo dónde invertimos y por qué lo hacemos.
Peter Lynch lo resumía así:
"Know what you own and know why you own it"
Cuando invertimos en empresas, el verdadero riesgo no son las fluctuaciones del precio, sino el negocio.
En otras palabras: el riesgo no es la volatilidad, es la empresa.
Si invertimos con mentalidad empresarial, lo único que importa es el valor de la compañía. Y ese valor viene determinado por sus resultados a largo plazo.
Si realmente inviertes con convicción y perspectiva empresarial, Mr. Market nunca te convertirá en su siervo.
Recuerda: Mr. Market está para servirte, no al revés.
Una buena forma de recuperar la racionalidad y la visión empresarial es hacerse las preguntas adecuadas:
¿Se mantienen las ventajas competitivas?
¿Y el mercado potencial?
¿Qué beneficio o flujo de caja libre puede generar la empresa en 3, 5 o 10 años?
¿La dirección sigue asignando correctamente el capital?
Si tus convicciones se mantienen, independientemente de lo que diga el precio, toda corrección debería verse como una oportunidad.