Dylan Field y Figma: la startup que Adobe quiso comprar por 20.000 millones

En septiembre de 2022, Adobe anunció un acuerdo para comprar Figma por aproximadamente 20.000 millones de dólares.

Para Dylan Field, su cofundador y CEO, parecía el desenlace perfecto para una historia que había comenzado apenas diez años antes.

Pero la operación nunca llegó a completarse.

Tras más de un año de revisión, Adobe y Figma decidieron cancelar el acuerdo ante la falta de una vía clara para conseguir las autorizaciones regulatorias necesarias en Europa y Reino Unido.

Figma volvió a caminar sola.

Y lo que podía haber supuesto un duro golpe terminó abriendo una nueva etapa para la compañía.

Una idea que parecía demasiado ambiciosa

Dylan Field estudiaba informática y matemáticas en la Universidad de Brown cuando, junto a su compañero Evan Wallace, comenzó a experimentar con herramientas de diseño para la web.

En 2012, Field recibió una Thiel Fellowship, el programa creado por Peter Thiel para apoyar a jóvenes que quisieran desarrollar sus propios proyectos, y dejó la universidad para centrarse en Figma.

La idea era sencilla de explicar, pero muy difícil de ejecutar: crear una herramienta profesional de diseño que funcionara directamente desde el navegador.

En aquel momento, los programas de diseño se instalaban principalmente en los ordenadores y Adobe dominaba buena parte del sector.

Field veía el futuro de otra manera.

Creía que el software debía ser online, colaborativo y en tiempo real.

El equipo pasó cerca de tres años trabajando antes de presentar públicamente Figma en 2015.

El navegador no era simplemente una elección técnica. Era parte de la filosofía del producto.

Un diseño podía compartirse mediante un enlace, diferentes personas podían trabajar sobre un mismo proyecto y diseñadores, desarrolladores y equipos de producto podían colaborar dentro del mismo entorno.

Algo parecido a lo que Google Docs había conseguido con los documentos, trasladado al mundo del diseño.

Cuando una aparente debilidad se convierte en ventaja

Al principio, no todos estaban convencidos.

El propio Field ha explicado que durante los primeros años algunos profesionales consideraban Figma poco más que un “juguete” y dudaban de que una herramienta que funcionaba desde el navegador pudiera competir con los programas tradicionales.

Pero aquello que parecía una limitación terminó convirtiéndose en una de sus grandes ventajas.

El trabajo se estaba volviendo cada vez más digital, distribuido y colaborativo.

Y Figma había sido construida precisamente para ese mundo.

Diez años después de su fundación, Adobe llegó al acuerdo para adquirirla por unos 20.000 millones de dólares.

La compra finalmente no se produjo, pero Figma continuó creciendo como compañía independiente y en julio de 2025 dio un nuevo paso: salió a bolsa en Nueva York.

Una nueva etapa marcada por la inteligencia artificial

Hoy, Figma vuelve a encontrarse ante uno de esos cambios tecnológicos capaces de transformar una industria.

La inteligencia artificial está modificando la forma en la que diseñamos y desarrollamos software, y la compañía está incorporando nuevas herramientas de IA dentro de su plataforma.

Por ahora, el crecimiento continúa.

En el segundo trimestre de 2026, Figma alcanzó unos ingresos de 370,1 millones de dólares, un 48 % más que un año antes.

Más de una década después de fundar la compañía, la idea original de Dylan Field sigue prácticamente intacta: reducir la distancia entre tener una idea y ser capaz de convertirla en realidad.

La lección de Dylan Field

La historia de Figma nos recuerda algo que hemos visto muchas veces al estudiar grandes empresas.

Las mejores ideas no siempre parecen evidentes cuando nacen.

En 2012, crear una herramienta profesional de diseño dentro de un navegador podía parecer una apuesta arriesgada.

Con el tiempo, esa misma decisión se convirtió en una de las principales ventajas de Figma.

Field no se limitó a intentar mejorar lo que ya existía.

Intentó anticipar cómo trabajaríamos en el futuro.

Y muchas veces, las grandes empresas empiezan precisamente ahí: viendo como evidente algo que para el resto todavía no lo es.

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