No es lo que ganas, es lo que ahorras

Cuando trabajas, ya sea por cuenta propia o para un tercero, es habitual pensar en que es lo que debes hacer para ganar más dinero.

¿Por eso trabajamos no?

Sin duda.

Sin embargo, en muchos casos, el aumento de nuestros ingresos acaba generando una situación psicológica que acostumbra a llevar a un incremento, proporcional o no, de nuestros gastos.

Consecuentemente, nuestro ahorro permanece estancado en la misma situación que teníamos antes del incremento de los ingresos.

El ahorro y la inversión son la única fórmula razonable para la creación de patrimonio a largo plazo.

El ahorro genera una doble sinergia.

Por un lado, cuanto más ahorramos significa que menos dinero del que ganamos necesitamos para vivir.

Por otro lado, contra más ahorramos más dinero podemos invertir.

Y aquí llega otra doble sinergia, la de la inversión. A medida que vamos aumentando nuestro patrimonio total invertido, mayores serán los ingresos recibidos por la inversión y, si reinvertimos estos ingresos crecientes, mayor será el patrimonio total y así sucesivamente.

Por ejemplo, si durante los últimos 20 años hubieras ahorrado 4800 dólares al año (400 dólares al mes) y los hubieras invertido cada año en un fondo de bajo coste que replica al Dow Jones Industrial Average actualmente tendrías unos 280.919 $

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Así que, está bien pensar en cómo ganar más, si eso no te conlleva sacrificios de los que te puedas arrepentir, pero quizá también deberías pensar en cómo ahorrar más e invertir más.