Animal Spirits

Una de las ideas más importantes de la Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero (1936), de J.M.Keynes, era la de la volatilidad de la demanda de inversión.

Keynes utilizó el término "animal spirits" para describir el conocimiento que tienen los inversores de los rendimientos futuros de sus inversiones que es, por lo general, bastante limitado. A menudo, lo único que motiva a los inversores son conjeturas elaboradas a partir de estados psicológicos que tienen muy poco que ver con la racionalidad económica. Keynes creyó que ahí estaba la causa de la volatilidad de la inversión, lo cual a su vez se traducía, a través del mecanismo del multiplicador, en fluctuaciones de la producción y del empleo.

La cita original de Keynes dice lo siguiente:

"Aún haciendo a un lado la inestabilidad debida a la especulación, hay otra inestabilidad que resulta de las características de la naturaleza humana: que gran parte de nuestras actividades positivas dependen más del optimismo espontáneo que de una expectativa matemática, ya sea moral, hedonista o económica. Quizá la mayor parte de nuestras decisiones de hacer algo positivo, cuyas consecuencias completas se irán presentando en muchos días por venir, sólo pueden considerarse como el resultado de los espíritus animales —de un resorte espontáneo que impulsa a la acción de preferencia a la quietud, y no como consecuencia de un promedio ponderado de los beneficios cuantitativos multiplicados por las probabilidades cuantitativas."

Pues bien, lean la respuesta de Christine Lagarde, directora gerente del FMI, en una entrevista concedida al EL PAIS y al resto de medios de LENA, a la pregunta:

P. La economía mundial lucha por abandonar lo que usted ha bautizado como la Nueva Mediocridad. ¿Trump y su paquete de estímulo han cambiado algo?

R. Las expectativas importan, suelen decir los economistas. Y como resultado del anunciado estímulo fiscal y de la reforma tributaria prevista, hemos detectado cierto optimismo: se han desatado los denominados animal spirits. Las expectativas de crecimiento son claramente visibles en las valoraciones del mercado: los precios de los activos están en su nivel más alto en ocho años. Queda por ver qué medidas se pondrán en marcha realmente, cuándo se activarán, cómo afectarán a la economía real. Pero si lo que vemos como resultado de esa oleada de optimismo es que la inversión privada aumenta, eso es positivo para la economía.

Es decir, Christine Lagarde considera que las subidas que se han dado en los mercados de Estados Unidos desde la victoria de Trump son propias de la irracionalidad que definen los "animal spirits"