Todo por un puñado de votos

Los países, las empresas y los mercados compiten entre ellos para ofrecer el mejor entorno para el crecimiento y la estabilidad económica. 

Sin embargo, la falta de diálogo y acuerdo entre Cataluña y España están llevando a ambas regiones a una situación, como mínimo, complicada.

Durante los últimos años ambos trenes se han estando acercando en sentidos opuestos. 

Desde Cataluña no han faltado formas para pedir una mayor autonomía, un pacto fiscal o simplemente una propuesta de diálogo para dar respuesta a los votos de sus ciudadanos.

El catalanismo, siempre presente en la sociedad catalana, creció en la segunda recesión. No es una casualidad. La falta de soluciones por parte de los dirigentes políticos provoca que la población busque un cambio a lo establecido hasta el momento ya que considera que el actual sistema no funciona.

Pero mientras el catalanismo daba votos a unos, en España la fórmula "una, grande y libre" parecía seguir dando muchos votos. No conceder a Cataluña nada de lo solicitado a los catalanes generaba más votos a los partidos mientras enfrentaba más a los pueblos.

Durante los últimos años, la participación ciudadana no ha dejado de crecer en el movimiento independentista de Cataluña. Sin embargo, desde Madrid hacían oídos sordos a la voz de la población. Sí, también es su población. No querían aceptar el problema. Ya que,en el caso de aceptar que este existía se debería de resolver y ello conllevaría un acuerdo que, seguramente, les restaría un buen puñado de votos.

Por otro lado, los partidos independentistas veían como sus discursos se escuchaban como nunca antes.¡Y eso que no han cambiado!

Votos para unos y votos para otros.

¡Votos para todos!

Y con la oferta, tienen a la población entretenida y no han de dar tantas explicaciones de su gestión.

Pero,¿qué pasará cuando se encuentren los dos trenes?

Bien, este es el momento actual. Y no ha cambiado nada. La actitud de ambas partes sigue tan distante como antes de chocar.

La fractura ya se ha hecho. Y ahora únicamente un extenso y largo diálogo harían posible una conciliación con posibilidades a largo plazo.

Pero, como ya he dicho anteriormente, no ha cambiado nada. El diálogo parece seguir muy lejos, las posiciones entre ambas partes distan mucho del acuerdo.

Evidentemente, no se como se solucionará el problema. No soy adivino. Pero la imposición, la violencia o el uso de una justicia excesivamente politizada no va a solucionar el problema.

Nadie quiere perder votos, nadie se quiere bajar los pantalones el primero. Pero si no se soluciona el problema los inversores internacionales no dudarán en sacar su dinero para invertirlo en otros países más estables.

Esta semana publicaremos un nuevo artículo en el que reflexionaremos sobre las inversiones en España.

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